
Hace tres o cuatro años, estábamos en la famosa Casa do Mancha, en São Paulo, viendo lo que sería un concierto informal de Aspen, cuando descubrimos a una ídola nuestra, a la que meses antes habíamos conocido en una galería, entre los integrantes de la banda. Aquella noche, muy improvisadamente, toqué la trompeta de un amigo como si fuera de estas cornetas que llevan los aficionados a los estadios. Sabía nada del instrumento. Dos o tres semanas después, me escribió Laura, la ídola, preguntándome si de hecho tocaba la trompeta - lindo recuerdo.
Laura Wrona, Mancha y Rafael Crespo fundaron Aspen con la idea de un folk psicodélico, mezzo Era de Acuario. Publicaron algunos temas en Myspace y un ep. Antes de separarse - el año pasado, creo -, grabaron todas las canciones de Horizonte dos Eventos, primer y único álbum del trío, disponible para descarga desde el sábado pasado.
Los discos póstumos son muy curiosos. Especialmente cuando son hijos únicos - al parecer, vienen siempre con esa sopresita gratis que, en portugués, se conoce por saudade. Horizonte dos Eventos es precisamente uno de estos regalos importantes. Recupera un periodo hermoso de la música independiente en São Paulo, relacionado con una movida que empezaba a dar sus primeros pasos en la ciudad: Casa do Mancha, espacio de diálogo cercano entre artistas y fans; entre productores y articuladores de distintos gustos, pandillas y referencias. El arte como proyecto colaborativo, democrático.
Hoy, ecuchando temas como “Ave Bela”, “Arlesianas” o “Copas”, me acuerdo de la noche en la que los conocí: éramos unas 10 o 15 personas aprendiendo y cantando por un mundo menos cretino.

